DOS Crest
Texto Oficial
Embajador Cresencio Arcos

Discurso sobre Alianza de CAFTA
Tegucigalpa, Honduras
7 al 9 de septiembre de 2004

La Seguridad Interna de Estados Unidos y el
Comercio Internacional


Le agradezco su amable presentación; es un placer estar con ustedes este día en un país y en una región que para mí es muy importante.

Actualmente, casi tres años después, es claramente evidente que los aterradores actos del 11 de septiembre han transformado para siempre a Estados Unidos y al mundo entero – y esos cambios han sido percibidos a lo largo de nuestro hemisferio, que cada día se integra más económicamente. Pero lo que quisiera destacar ante ustedes en esta oportunidad, es el hecho que el Gobierno de los Estados Unidos ha modificado la forma en que realiza sus actividades. Se han dado muchos cambios positivos durante los últimos tres años que han permitido una circulación más eficiente y segura de bienes.

La responsabilidad de proveer seguridad a nuestros ciudadanos, a nuestras empresas y a nuestra economía es definitivamente ardua. Por ejemplo, nosotros en Estados Unidos debemos vigilar casi 7,500 millas de frontera terrestre con Canadá y México, por donde transitan más de 500 millones de personas, 130 millones de vehículos y 2.5 millones de vagones de trenes cada año. También patrullamos casi 95,000 millas de costas y aguas navegables, y 361 puertos que acogen a unas 8,000 embarcaciones de bandera extranjera, cerca de 9 millones de contenedores marítimos de carga, y casi 200 millones de cruceros y buques de pasajeros por año. Se han aplicado muchas iniciativas y esfuerzos de seguridad después del 11 de septiembre que a diario nos recuerdan que debemos estar vigilantes y preocupados sobre la seguridad de nuestros ciudadanos a lo largo de la región. Sin embargo, a pesar de la magnitud de la tarea que afrontamos, la estrategia de seguridad de Estados Unidos no consiste, y nunca consistirá, en una política de fronteras cerradas y murallas altas. Nuestra estrategia debe ser una de fronteras abiertas y de costas que den la bienvenida.

La complejidad de la tarea de equilibrar el libre comercio con el tema de seguridad en un mundo post 11 de septiembre ha requerido de una nueva filosofía sobre cómo proveer seguridad a las sociedades libres en todo el mundo. En este hemisferio, juntos estamos forjando una nueva ruta para nuestra seguridad, construida sobre la base de un mutuo compromiso para la libertad, el imperio de la ley, y canales abiertos de prosperidad y libre comercio.

Los acuerdos regionales de comercio como el CAFTA contribuirán a la transformación de la región, que en cierta época fue abatida por conflictos internos y disputas fronterizas – y que ahora se ha convertido en una región de economías exitosas con democracias prósperas. El CAFTA, que crea la segunda zona de libre comercio más grande de Latinoamérica para las exportaciones de Estados Unidos, evidentemente traerá nuevos retos para el Departamento de Seguridad Interna (DHS) debido al elevado volumen de bienes y servicios que nuestros países esperan movilizar (32,000 millones de dólares en comercio en ambas vías). Estos retos serán afrontados con los programas innovadores que el DHS ha aplicado desde su creación para que el comercio se movilice con rapidez y seguridad.

Hoy en día, al igual que nuestras relaciones comerciales, la seguridad interna en el siglo XXI se fundamenta en la integración de los países – el combate al terrorismo en un espíritu de cooperación es particularmente importante porque la seguridad de cualquier nación no puede lograrse de forma aislada. Sabemos que las políticas y los programas de seguridad que hemos aplicado en nuestros respectivos países tienen un impacto en la comunidad global.

Permítanme tomar un momento para explicar algunas de las acciones que ha implementado el Departamento de Seguridad Interna – que consisten en logros que contribuyen a la seguridad de nuestro hemisferio.

Hemos tomado medidas inmediatas y extensas para mejorar la seguridad de la aviación. En menos de un año, hemos desplegado inspectores recientemente capacitados y miles de alguaciles federales aéreos y hemos implementado tecnología de punta, desde la acera del aeropuerto hasta la cabina de mando, que han hecho más seguros los viajes aéreos. Solamente esta dimensión de nuestro trabajo podría ocupar el resto de mi comparecencia.

Hemos fortalecido la seguridad de nuestras fronteras – dando la bienvenida al libre flujo de comercio y a los viajeros, pero manteniendo a los terroristas afuera. Hemos unificado el proceso de inspección – presentando “una sola cara” en las fronteras – a la vez que ha aumentado la confianza, mejorado el servicio, y reducido los períodos de espera.

Hemos contratado cientos de inspectores nuevos en nuestras fronteras y puertos, y les hemos facilitado nuevas herramientas para que puedan realizar sus labores de forma más eficiente y segura. Además de las máquinas de inspección de rayos gamma que pueden examinar un contenedor marítimo entero en un período de 2 a 3 minutos, y de aproximadamente 10,000 Detectores Personales de Radiación (PRD) portátiles, ahora también estamos equipando a los puertos marítimos más importantes con monitores sofisticados de radiación.

Hemos tomado medidas comprensivas para asegurar nuestros sistemas de transporte, incluyendo el establecimiento de alianzas con asociaciones de camioneros para capacitar a los encargados de carreteras para que puedan identificar y reportar situaciones de inseguridad en las vías terrestres de nuestro país. En los ferrocarriles, el DHS ahora requiere el envío previo de información electrónica de las cargas comerciales, así como lo hace para todos los rubros del transporte, e inspecciona los contenedores de ferrocarril de alto riesgo por medio de nuestro Centro Nacional de Supervisión.

El DHS inició inspecciones de carga aérea en vuelos dentro, hacia y desde Estados Unidos, y le pidió a las compañías aéreas extranjeras de carga que cumplan con las mismas disposiciones de seguridad que deben observar las compañías aéreas domésticas. La Administración de Transporte y Seguridad (TSA) ha lanzado una nueva iniciativa llamada el “programa de remitente conocido”, el cual consiste en un proceso sistemático completamente operacional para evaluar riesgos y determinar la legitimidad de los remitentes. La TSA también cuenta con un plan para establecer un sistema de preinspección que identifica cargas potenciales de alto riesgo, cuyos contenidos serían revisados más cuidadosamente que las cargas de contenido conocido (o de bajo riesgo).

Y, como la mayor parte de ustedes sabe, el DHS ha ampliado significativamente la Iniciativa de Seguridad de Contenedores (CSI) del país. Esta iniciativa consiste en un régimen de seguridad que certifica que todos los contenedores que plantean un riesgo potencial de terrorismo sean identificados e inspeccionados en puertos en el extranjero antes de que sean transportados en buques con destino hacia Estados Unidos. El resultado de esto, en este momento, es que 18 países han comprometido su participación en la CSI. Existen 37 puertos en esos 18 países que están en alguna etapa del proceso de implementación de la CSI. Estas son alianzas importantes que tenemos con otros países; hay inspectores estadounidenses en Vancouver, Rótterdam, Hong Kong, Algeciras, Génova, Tokio, y otros 18 puertos comerciales, trabajando conjuntamente con nuestros socios para ubicar e inspeccionar los casi 20,000 contenedores de carga que llegan a nuestros puertos diariamente. Este es aun otro ejemplo de la creación de alianzas importantes, para que ningún país enfrente sus amenazas de seguridad de forma aislada. El DHS está actualmente en el proceso de identificación de puertos en donde se pueda implementar la CSI en Latinoamérica.

Por supuesto, todos estos mecanismos de seguridad son onerosos, y sus costos pueden ser significativos. A medida que los gobiernos se adaptan al nuevo paradigma de seguridad, ellos llevan a cabo este proceso de forma cuidadosa para minimizar cualquier consecuencia negativa en el comercio. Este es un reto que demanda creatividad y flexibilidad, pero que puede realizarse.

Permítanme compartir con ustedes algunos ejemplos concretos:

Como ustedes saben, el Departamento de Seguridad Interna ha estado trabajando para mejorar la supervisión de los más de 9 millones de contenedores de carga que ingresan a los puertos de nuestro país cada año –lo que representa casi la mitad del valor total de nuestro comercio internacional. Intentar determinar cuál de ellos, si es que hay alguno, podría ser una amenaza para Estados Unidos es realmente como tratar de encontrar una aguja en un pajar.

Pretender abrir cada uno de esos contenedores interrumpiría nuestras importaciones, pero dejarlos pasar a todos sería un gravísimo error. Por lo tanto, la solución consiste en apartar la mayor parte de la paja de la aguja, separando la carga conocida que no constituye riesgo alguno hacia “vías verdes” o vías FAST (Comercio Libre y Seguro), enfocando nuestros recursos de detección en la menor cantidad de carga que no puede canalizarse de esta manera.

En este caso, estamos mejorando el comercio a través de la reducción del tiempo de espera en nuestras fronteras y puertos, y facilitando la entrada de la carga que no implica riesgo en el país. Esto lo estamos logrando por medio de la construcción de una alianza no tradicional, unificando la información de seguridad nacional con los datos comerciales del propietario. Solamente a través de la conjunción de esfuerzos entre los sectores público y privado seremos capaces de aumentar nuestra eficiencia, que se verá reflejada en el mejoramiento de nuestra economía y nuestra seguridad.

Puede decirse lo mismo sobre la Alianza de Aduanas y Comercio contra el Terrorismo (C-TPAT), que provee incentivos empresariales a las compañías que cumplen voluntariamente con una serie de medidas de seguridad establecidas por el gobierno. A nivel mundial, más de 6,400 importadores, empresas de transporte, y agentes aduaneros participan de esta iniciativa y disfrutan de los beneficios de la C-TPAT.

Considero que las compañías de transporte y sus clientes buscan la mayor confiabilidad que resulta de una mayor seguridad. Por ejemplo, la compañía naviera K Line recientemente informó que su productividad había aumentado cinco veces más, lo que ellos atribuyeron directamente a la Regla de 24 Horas de la Oficina de Protección de Aduanas y Fronteras de Estados Unidos (CBP) [para el reporte anticipado del tráfico de contenedores]. Ellos afirmaron que esta regla había tenido un efecto positivo en todos los sectores y los canales de comercio.

Por supuesto, a pesar de haber logrado tantos éxitos, todavía tenemos mucho trabajo por hacer. El transporte de mercancías es una industria global; el terrorismo es un problema mundial y nuestra seguridad colectiva requiere de una solución global.

El Código Internacional de Seguridad de Instalaciones Portuarias y Barcos (ISPS) de la Organización Marítima Internacional se enfoca en la perspectiva que consolidar la seguridad de buques e instalaciones portuarias es fundamentalmente una tarea de manejo de riesgo, y que para determinar las medidas de seguridad apropiadas, se debe realizar una evaluación de riesgos en cada caso particular.

El propósito de este Código es proveer un marco estandarizado y consistente para la evaluación de riesgos, permitiendo que los gobiernos compensen las modificaciones en las amenazas con cambios en la vulnerabilidad de buques e instalaciones portuarias.


Con la aplicación del ISPS a partir del 1 de julio, Estados Unidos ha podido fortalecer la infraestructura física, verificar la seguridad de todos los barcos antes que se acerquen a nuestros puertos, y ser más eficientes en cuanto a la restricción del acceso a nuestras zonas portuarias. El cumplimiento de este código ha mejorado nuestra capacidad –y también la de nuestros vecinos – para prevenir que terroristas ataquen nuestros puertos o que utilicen barcos como armas.

En coordinación con el sector privado, el Departamento de Seguridad Interna ha desarrollado requerimientos para sellos y cerraduras que puedan proteger los contenedores de cualquier manipulación –y con ello mejorar la protección de puertos y empresas contra ataques o malos manejos. El resultado de estas acciones será el establecimiento de mejores estándares de seguridad física a lo largo de la cadena de la oferta.

Es importante destacar que estos planes de seguridad no son parte de una receta, o que sean apropiados para todos. Como se pretendía, el Acta de Seguridad del Comercio Marítimo de los Estados Unidos (MTSA) proporciona esquemas de seguridad uniformes y objetivos, pero brinda a los puertos una gran flexibilidad para que puedan escoger las medidas de protección que sean más apropiadas para sus necesidades específicas.

CRECIMIENTO Y SEGURIDAD: MANTENIENDO EL RITMO

Antes del 11 de septiembre, la preocupación que compartíamos era que necesitábamos mejorar la eficiencia de las fronteras para afrontar el aumento del comercio. Ahora, nuestras preocupaciones son más complejas, la eficiencia se debe complementar con la seguridad.

El comercio, la frecuencia y la cantidad de personas que circulan en los puntos fronterizos han aumentado significativamente desde la implementación del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Canadá en 1989, y del Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA) en 1994.
El NAFTA es el área de libre comercio más grande del mundo, que actualmente vincula a 426 millones de personas en un área que produce aproximadamente más de 1.2 mil billones de dólares en bienes y servicios. Vivimos en una época de crecimiento regional y debemos asegurarnos que nuestros procesos de seguridad estén a la altura de los estándares de crecimiento.

Por ejemplo, las exportaciones de Estados Unidos a Canadá aumentaron más de 2,000 por ciento de 1971 a 2000. El volumen del comercio en ambas vías entre Estados Unidos y Canadá se incrementó en 75 mil millones de dólares solamente en los dos años entre 1998 y 2000 – una cantidad mayor que el total de nuestro comercio bilateral con Corea o Francia. La economía mexicana ha crecido un 30 por ciento desde que los acuerdos NAFTA fueron firmados. El comercio agrícola entre Estados Unidos y México ha aumentado en más de 125 por ciento desde la entrada en vigencia del NAFTA.

Estos sólo son algunos ejemplos de lo que hemos hecho en el pasado con respecto a nuestras relaciones comerciales. Con el CAFTA, podemos asumir que las proporciones impresionantes de crecimiento y comercio continuarán... y nosotros debemos asegurarnos que los mecanismos de seguridad que les he mencionado anteriormente sean congruentes con nuestras pujantes relaciones con Centroamérica.

Los ataques del 11 de septiembre

Durante los primeros días después del 11 de septiembre, había una enorme cantidad de vehículos que esperaban cruzar las fronteras, tanto en Canadá como en México.

Los camiones que cruzaban de Windsor a Detroit a través del Puente Embajador [el punto de entrada a Estados Unidos de mayor actividad] experimentaban un retraso de hasta 15 horas. [Pero contrario a la creencia popular, la frontera en ningún momento fue cerrada]. En nuestra frontera sur, la situación fue bastante tensa durante casi 72 horas, lo que también causó grandes demoras y retrasos.

En los días posteriores al 11 de septiembre, las autoridades estadounidenses, canadienses y mexicanas incorporaron personal temporal para reducir los congestionamientos de tráfico, y la Guardia Nacional de los Estados Unidos fue requerida para colaborar en los principales puertos de entrada.

Mientras que los períodos de espera eventualmente retornaron a los niveles anteriores al 11 de septiembre, se evidenció la necesidad de aplicar un nuevo paradigma para el manejo de las fronteras.


El Nuevo Paradigma

El 12 de diciembre de 2001, Estados Unidos y Canadá firmaron la “Declaración de Fronteras Inteligentes”, que establecía que los dos países instaurarían “una Frontera Inteligente para el siglo XXI”. El concepto de Frontera Inteligente se fundamenta en cuatro pilares: (1) un Flujo Seguro de Personas; (2) un Flujo Seguro de Bienes; (3) Infraestructura Segura; y (4) Coordinación e Información Compartida.

De igual manera, el 22 de marzo de 2002, los Presidentes Bush y Fox acordaron un Plan de Acción para la Alianza sobre la Frontera entre Estados Unidos y México, que cuenta con 22 puntos y que plantea acciones específicas que serían aplicadas para establecer una frontera inteligente para el siglo XXI, una frontera que se fundamente en los avances tecnológicos y que promueva una cooperación bilateral para asegurar un libre flujo de personas y bienes, y el desarrollo de una infraestructura segura y apropiada necesaria para facilitar el creciente comercio entre México y Estados Unidos, para promover un desplazamiento regularizado entre las fronteras, y para protegerse contra el crimen y el terrorismo.

Una de las características más importantes de la época post-11 de septiembre es que el trabajo conjunto entre los sectores público y privado podría mejorar significativamente la seguridad en los puntos fronterizos en maneras que también podrían optimizar la eficiencia. El trabajo regional, con entidades como los países socios del CAFTA, nos permitirá a todos aumentar nuestro comercio de forma eficiente.

Otras características importantes de este nuevo paradigma incluirían la utilización del concepto de manejo de riesgo; el uso de tecnología avanzada; la transferencia de los mecanismos de inspección y detección más allá de las fronteras; y, el mejoramiento de la infraestructura.


CONCLUSIÓN

Como se puede apreciar por la lista de actividades que actualmente estamos impulsando con nuestros socios regionales, nuestra cooperación en materia de seguridad está siendo promovida de forma concreta. Se está logrando un progreso real a nivel de expertos y de equipos de trabajo para reducir la brecha en nuestra infraestructura de defensa en las fronteras, para mejorar nuestra capacidad colectiva para enfrentar las vulnerabilidades, para aumentar nuestra eficiencia para dar la voz de alerta cuando se presenta una amenaza, para estar mejor preparados para las calamidades que se presentan en la frontera, y para mitigar los daños que podrían resultar de un ataque terrorista o de un desastre natural.

Estamos siendo partícipes de una importante evolución que ha partido de una agenda política de alto perfil, a una relación de trabajo institucionalizada menos glamorosa pero más dinámica y durable. La cooperación regional de seguridad continuará convirtiéndose cada vez más en una parte de como nuestros gobiernos visualizan y cumplen con sus responsabilidades cotidianas.

Estados Unidos hará su parte donde sea y cuando sea posible – pero debemos coordinar nuestros esfuerzos con nuestros socios comerciales. Debemos contar con la experiencia del sector privado, y de las instituciones gubernamentales locales. Debemos hacer uso de los ojos y oídos de nuestros ciudadanos, quienes son los verdaderos expertos en la región, y que se dan cuentan cuando sucede algo irregular.

Y, ante todo, debemos reconocer que todos estos esfuerzos –y cada estrato de los sistemas de seguridad– están diseñados para encontrar el balance adecuado entre la seguridad, la libertad, y la prosperidad. Es necesario que encontremos la manera de mantener nuestras fronteras abiertas al comercio y a los visitantes legítimos, pero cerradas a los terroristas. Creo que hemos logrado un progreso significativo hacia ese objetivo, y estoy seguro que nuestra nueva y trascendental relación en el marco del CAFTA continuará siendo impulsada a través de un comercio seguro.

Muchas gracias.


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