DOS Crest
Texto Oficial
Palabras del Embajador Larry L. Palmer
Ceremonia de Graduación de la
Universidad Tecnológica de Honduras (UTH)
San Pedro Sula, Honduras – Junio 9, 2005


Licenciado Roger Valladares, Presidente, Junta Directiva de la
Universidad Tecnológica de Honduras (UTH);

Licenciado Ricardo Antillón, Rector de la UTH;

Catedráticos y estudiantes de la UTH;

Padres de familia, familiares, amigos;

Graduandos de la Clase 2005:

Es un verdadero honor y un privilegio para mí estar con ustedes esta noche compartiendo esta memorable y feliz ocasión. A las madres y a los padres de familia, hermanos y hermanas, tíos y tías, y demás familiares, les quiero decir que, “No se preocupen, mi discurso no será largo”. Yo sé que no se vistieron con sus mejores galas para venir aquí a escuchar los comentarios de un embajador próximo a partir, sino que a compartir en la celebración del éxito alcanzado por sus graduandos. Viendo este público, puedo notar que hay muchos más familiares que graduandos, y creo que debemos reconocer que sin la ayuda y el apoyo de sus padres, quienes reconocieron el valor de tener una educación y el sacrificio de enviarlos a estudiar aquí, ustedes no estarían aquí esta noche. ¿Qué piensan de esto, graduandos? Démosle un gran aplauso a sus familiares.

Estimados graduandos, estamos aquí esta noche para compartir con ustedes su celebración al terminar este viaje y comenzar otro. Esta noche ustedes están logrando las esperanzas y los sueños de sus familiares, su universidad, sus comunidades, su país, y de ustedes mismos. Para muchos de ustedes, ustedes serán el primer miembro de su familia en coronar una carrera universitaria. Para todos ustedes, ustedes representan el futuro – el espíritu y la esperanza de este país. Ustedes serán los ingenieros, empresarios, catedráticos, líderes políticos y económicos, quienes brindarán la dirección para este país y el rumbo que tome este país dependerá de ustedes.

Actualmente, Honduras cuenta con muchas oportunidades para desarrollarse económica, social, y políticamente. Como probablemente ustedes ya saben, hace poco a Honduras se le ha otorgado un alivio de deuda por parte del Club de París bajo la Iniciativa de Países Pobres Altamente Endeudados; además, el Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Centroamérica y República Dominicana (más conocido como CAFTA) está siendo considerado en el Congreso de Estados Unidos; y el convenio de la Cuenta del Reto del Milenio, que traerá doscientos quince millones de dólares en recursos adicionales para el desarrollo económico y la reducción de la pobreza, será firmado próximamente. Estos tres importantes acuerdos económicos brindan la oportunidad para transformar Honduras en un país más próspero, permitiendo una mejor calidad de vida a sus ciudadanos.

Nosotros, Estados Unidos y los otros países desarrollados del mundo, queremos ser sus socios a medida que ustedes enfrentan estos retos de desarrollo. Como los futuros líderes de Honduras, ustedes tomarán las decisiones que resultarán en el desarrollo político, económico y social de esta nación. Ustedes, los que cuentan con una educación, pueden lograr cambios exigiendo a su gobierno que cumpla los compromisos que tiene con el resto de sus ciudadanos. El futuro de su país depende de sus acciones. Sus propios futuros también dependen de eso.

¿Qué debe hacerse? O mejor dicho, ¿qué debe hacer cada uno de ustedes? Como los profesionales más nuevos de este país, ustedes deben buscar cómo terminar con el flagelo de la corrupción que divide y debilita a este país. La corrupción roba los valiosos recursos que podrían utilizarse para mejorar la salud y la educación, para fortalecer los programas sociales y para brindar asistencia a los ancianos. Como los profesionales más nuevos de este país, sus acciones deben marcar un nuevo patrón para Honduras. Cada uno de ustedes tiene una responsabilidad clave para llevar a cabo reformas institucionales en este país, mejorando el acceso a los servicios de salud y la entrega de medicinas para todos, cambiando el sistema educativo para crear una población informada y una fuerza de trabajo capacitada.

Honduras cuenta con los médicos y maestros mejor pagados de Centroamérica pero con el peor servicio a la población en esta región. Como me dijo alguien cuando recién había llegado a Honduras, “Si usted es pobre y se enferma en Honduras, usted se muere”.

Ustedes deben trabajar para mejorar las oportunidades de empleo aquí, lo que reducirá la inmigración masiva, tanto ilegal como legal, hacia Estados Unidos y España. ¿Quiénes son la mayoría de estos inmigrantes? Son los más saludables, los más fuertes, los más ambiciosos, y los más audaces. Son exactamente las personas que necesitamos que se queden en Honduras, en Tegucigalpa, en San Pedro Sula, en Choluteca, y que ayuden a determinar la dirección correcta del país.

Cuando yo era un estudiante en los años 60 y 70, participé en la búsqueda de una sociedad más justa y receptiva que brindará igualdad de derechos a los Afroamericanos y a otras minorías. El bienestar de cualquier sociedad no se mide por lo bien que están sus miembros más ricos y mejor educados, sino por el bienestar de sus miembros más vulnerables. El futuro de su país, su propio futuro, y el de sus hijos, radica en el hecho de poder o no mejorar a toda la sociedad que los rodea, y no solamente el rinconcito donde ustedes están. Ustedes y sus familias no estarán más seguros mientras haya tantos que están enfermos, que son analfabetas, que no tienen empleo, que no tienen esperanza.

Durante los años 60, en Estados Unidos no curamos todas los problemas de nuestra sociedad. La lucha continúa, nunca termina, la lucha por terminar con la discriminación, por brindar oportunidad a todos los estadounidenses, por hacer de Estados Unidos un mejor país que sirva a su pueblo, no solo a los privilegiados. Todavía estoy involucrado en esta lucha. Porque no es suficiente solo ver los problemas, sino que también hay que luchar contra ellos.

Yo los reto a que tomen esos talentos que Dios les ha dado y esta excelente educación que han recibido en la UTH para que hagan una verdadera diferencia en la calidad de vida de los menos afortunados en su propio país. Usen toda la fuerza de su juventud para resolver los problemas y para cambiar las injusticias de la sociedad. No permitan que un sistema económico débil les niegue una verdadera oportunidad a los pobres y desamparados, demandando una buena educación y un buen sistema de salud para todos los ciudadanos. Comiencen por exigir que termine la corrupción y el cinismo entre sus líderes sociales, políticos y empresariales.

Confío que con la preparación y la educación que han recibido, ustedes pueden hacer la diferencia. Confío que con el apoyo que han recibido de sus padres, sus iglesias, su universidad, ustedes también pueden luchar por esta causa; ustedes también pueden hacer la diferencia; ustedes también pueden hacer que su país cambie a una dirección que servirá de ejemplo a todos los demás países de la región. Este es el momento y ustedes son los escogidos.

La tarea más grande y difícil que tendrán es reducir la pobreza en este país. Al menos el ochenta por ciento de la población de este país vive bajo la línea de pobreza, y el cincuenta y cinco por ciento en la miseria. Entre estos se encuentran madres de familia, niños y niñas, ancianos, minorías, indígenas, pequeños agricultores, y miles y miles de microempresarios, que luchan por subsistir con un dólar al día.

En los últimos cinco años, la pobreza ha crecido en lugar de reducirse. Si ustedes no afrontan la agobiante pobreza que existe en este país, esta se convertirá en una amenaza a sus propias esperanzas de prosperidad y estabilidad. Todavía hay tiempo para cambiar esta situación. Pero el tiempo que queda no es infinito. Ustedes deben enfrentar esta situación con toda la urgencia que la misma merece. El momento es ahora.

¿Qué deben hacer ustedes? Deben terminar con la cultura de la impunidad y la corrupción. Colocar en su lugar mecanismos para prevenir la corrupción es solamente el comienzo. Es mucho más difícil y mucho más importante utilizar estas herramientas de lucha contra la corrupción para producir resultados reales. Ustedes deben insistir en que las instituciones gubernamentales responsables de aplicar las leyes y regulaciones cumplan. Ellos deben encontrar a los culpables de actos de corrupción, llevarlos a los tribunales y encarcelarlos.

Cuando líderes políticos y empresariales corruptos se den cuenta que ustedes, el pueblo, están decididos a poner fin a su habilidad para continuar robando del erario público; que ustedes, el pueblo, están decididos a demandar que el gobierno les rinda cuentas, la cultura puede cambiar, y este país puede comenzar a desarrollarse.

Se ha dicho que, “Aquellos a quienes se les da mucho, se les pide mucho”. Ustedes son los afortunados. Ustedes han recibido mucho. Ustedes están ante el comienzo de un nuevo siglo. Depende de ustedes que, al finalizar el mismo, Honduras se pueda ubicar entre las naciones del mundo que cuentan con un sistema político, judicial, económico, y social, igual que cualquiera de los mejores en el mundo. Como los profesionales más nuevos de este país, yo creo en ustedes. Yo creo en su poder para lograr esto. Les deseo que tengan la fuerza y la determinación para lograr esta meta; les deseo el mayor de los éxitos.

En las palabras del poeta Tennyson:

“Formo parte de todo lo que he visto;
A pesar de que mucho se ha perdido, queda mucho;
Lo que somos, somos:
Un espíritu ecuánime de corazones heroicos,
Pero con una voluntad decidida para combatir, buscar, encontrar y no ceder”.

Que Dios los bendiga a todos.
Que Dios bendiga a la República de Honduras.
Y que Dios bendiga a los Estados Unidos de América.

Muchas gracias.

Regresar a Discursos
Regresar a Principal
Return to Speeches
Return to Main