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Personalmente, recuerdo que en esa época era estudiante
de primer año en la Universidad de Howard en Washington,
DC, y ese día me dieron el día libre de mis
labores en la práctica de fútbol para asistir
a esta marcha. Sentado a la sombra de un árbol al lado
del Reflecting Pool en el Washington Mall, fui una de las
casi 250,000 personas que nos reunimos en ese lugar. Escuche
varios discursos, pero el discurso del Dr. King, un hombre
bien conocido por nosotros, fue magnífico e impresionante.
Repitiendo el tema de su sueño, el Dr. King captura
la imaginación de la multitud allí presente
y usando su habilidad como pastor bautista expresó:
"He tenido un sueño: un sueño en el cual
la nación se levantará y vivirá la verdadera
intención de su credo. Guardaremos esta verdad en que
todos los hombres hemos sido creados iguales".
Continuando el relato, el Dr. King dijo que en su sueño
sus cuatro niños pequeños podían vivir
en una nación donde ellos no serian juzgados por el
color de su piel sino por el contenido de su carácter.
Después de este discurso, "YO TENGO UN SUEÑO",
el Dr. King se convirtió en el símbolo del Movimiento
de los Derechos Civiles con su programa pacifista y de no-violencia.
Al año siguiente, en 1964, recibió el Premio
Nóbel de la Paz, llegando a ser el personaje más
joven que recibía semejante honor, con 35 años
de edad. Al mismo tiempo, la Marcha captó la atención
del mundo hacia los problemas de discriminación racial
en los Estados Unidos de América. Este fue un tema
de mucha preocupación para los Estados Unidos, que
en ese momento era el país más desarrollado
del mundo y se consideraba líder del mundo libre.
Han ocurrido muchas cosas desde la Marcha sobre Washington
que han hecho cambiar a los Estados Unidos. Se han dado muchos
cambios en todos los aspectos de la sociedad estadounidense
desde ese día de agosto de 1963. Por ejemplo, en el
campo político, en lugar de tener un solo miembro de
la raza de color en el Congreso, ahora tenemos 39. Hemos tenido
alcaldes de la raza de color en Nueva York, Los Angeles, Denver,
Nueva Orleans, Filadelfia y San Francisco, así como
en Atlanta, Georgia; Birmingham y Selma, Alabama; Jackson
y Mount Bayou, Mississippi; y Pine Bluff, Arkansas. Ahora
tenemos congresistas negros en todos los estados que fueron
segregados durante la época del Dr. King. Los negros,
los hispanos y las mujeres son ahora actores importantes en
los diferentes sectores de la vida pública en Estados
Unidos.
A nivel nacional, tenemos un Secretario de Estado de la raza
de color. En el campo militar, hemos tenido un jefe del Estado
Mayor y muchos generales. También hemos tenido varios
miembros del gabinete presidencial desde John F. Kennedy hasta
George W. Bush, y hasta algunos astronautas.
Lo más importante que nos hace recordar la vida del
Dr. King es que él fue el símbolo de la lucha
por los Derechos Civiles, y nuestro Moisés del Siglo
XX. En su último discurso el 3 de abril 1968 en la
iglesia Mason Temple en Memphis, Tennessee, él profetizó
que el Señor le había permitido llegar a la
cúspide de la montaña. Y dijo: "He visto
la tierra prometida. Quizás yo no llegue allí
con ustedes pero puedo decirles que ustedes si van a llegar.
Soy muy feliz esta noche y no tengo ninguna preocupación
pues mis ojos han visto la llegada de la Gloria del Señor."
Estas palabras son muy significativas, porque al día
siguiente el Dr. King fue asesinado.
Pero con su muerte no llegó el final del movimiento
de los derechos civiles. Fue solamente uno de los eventos
importantes en una lucha que comenzó casi trescientos
años antes de su muerte.
La historia de las reformas en Estados Unidos ha consistido
en una lucha en todos los frentes para asegurar que todos
podamos ejercer nuestros derechos. Mientras estamos celebrando
el 40 aniversario de la Marcha sobre Washington, debemos entender
que la lucha no comenzó con la Marcha en Washington,
tampoco comenzó con Martín Luther King, Jr.
Ella inició cuando el primer esclavo de cualquier color,
raza o sexo llegó a Estados Unidos, y resistió
y rechazó las cadenas de la esclavitud.
La historia de Estados Unidos está llena de movimientos
de resistencia, revoluciones y actos de rebelión por
parte de los esclavos. Hay muchos autores y escritores que
por años han tratado de proyectar una imagen feliz
de la esclavitud, donde los esclavos estaban contentos felices
trabajando en los campos, y en donde los dueños y los
traficantes de esclavos vivían en una mundo de paz
y entendimiento.
Amigos míos, nadie acepta las cadenas de la esclavitud
sin luchar. Ese también fue el caso en los Estados
Unidos. Existieron personas como Gabriel Prosser, Denmark
Vesey, Nat Turner y Harriet Tubman entre otros, que son reconocidos
en la historia negra como líderes de revoluciones contra
la esclavitud. Por ejemplo, Harriet Tubman fue una mujer negra
que nació en Maryland en 1820 y que escapó de
la esclavitud en 1849. Después de eso, regresó
diecinueve veces para ayudar a cientos de personas a escapar
al Norte. Durante la guerra civil, fue espía para el
gobierno. Por todo esto, ella ha sido reconocida como la Moisés
del siglo XVIII. Miles de personas de color perdieron la vida
en la lucha por los derechos humanos y civiles. También
muchos otros fueron linchados para hacer desistir del movimiento.
Se ha calculado que unos 100,000 negros fueron linchados en
Estados Unidos entre 1864 y 1965.
El asesinato del Dr. King, comparado con la pérdida
de vidas en la lucha por los derechos humanos y civiles, es
inconsecuente. No quiero decir que una vida vale más
que la de otros, pero debemos entender que la transformación
de la sociedad estadounidense es un proceso lento y desorganizado,
que muchas veces ha pasado de una crisis a otra.
Sí, hemos progresado mucho y se han dado muchos cambios
en diversos sectores de la sociedad. Hoy en día la
discriminación en los servicios públicos es
ilegal. Aquellos letreros que se ponían sobre las fuentes
de agua, en las puertas de los baños y frente a restaurantes
diciendo "Negros" y "Blancos" ya no existen.
Ahora, los negros pueden conseguir una habitación
en los mejores hoteles en Washington, Atlanta, Miami y Nueva
Orleans. Tenemos entrenadores de color en los equipos profesionales
de béisbol, fútbol y basketball. Tenemos a las
hermanas Williams, quienes dominan el mundo del tenis femenino.
Tenemos a Tiger Woods, quien es el mejor jugador de golf en
el mundo. Todas las universidades en los estados del sur están
integradas. Personas de color tienen sus propios programas
en televisión. Hay jueces de color en los juzgados
de casi todos los estados. Hay profesores de color en las
facultades de casi todas las universidades. Hemos tenido un
gobernador de color en Virginia. Hemos tenido dos personas
de color y un indígena americano en el Senado.
Sin embargo, algunos de estos cambios han sido solo cosméticos.
En muchos casos, nuestra mentalidad, nuestros cuerpos y almas
no han cambiado mucho. Todavía existen personas que
predican el odio y la discriminación racial en los
Estados Unidos. Hay grupos tratando de revivir los días
de segregación. Hay grupos que predican una discriminación
a la inversa, explicando que las minorías han logrado
mucho progreso. Existen todavía grupos que propugnan
la superioridad de una raza o religión, como los Skin
Heads o Cabezas Rapadas, los neo-nazis, los hermanos arayan,
y todavía existe el más odioso de todos ellos,
el Ku Klux Klan.
Sin embargo, yo creo con toda mi alma y todo mi corazón
que podemos superar estos pequeños obstáculos
de la misma manera que lo hicieron nuestros antepasados.
Siendo todavía un joven que crecía en el estado
de Virginia en los años cincuenta, tuve muchas experiencias
viviendo en un mundo segregado. Aprendí sobre la esclavitud
y la segregación por parte de mis abuelos y otros parientes
quienes vivieron en esos tiempos. Ellos sufrieron mucho para
poder mejorar el futuro para las generaciones venideras. Ellos
sobrevivieron por su gran fe en Dios y la esperanza de que
su sufrimiento mejoraría las cosas para todos. Yo también
participe en marchas y protestas y fui golpeado por racistas.
Estos recuerdos se quedaran conmigo para siempre.
Pero nuestro héroe, el Dr. King, también nos
enseñó a tener fe y esperanza. Tenemos la libertad
de protestar y quejarnos por las injusticias. Tenemos un sistema
de justicia abierto y transparente que podemos utilizar para
exponer nuestras opiniones. Hemos aprendido a respetar los
derechos de los demás, y a estar en desacuerdo con
otros, sin condenarlos por pensar diferente o tener una apariencia
diferente.
Estados Unidos es un gran país. Es el líder
del mundo libre. Somos una nación de inmigrantes que
tiene la capacidad de aceptar cambios y no castigar a aquellos
que demandan cambios. La transformación de la sociedad
norteamericana es un proceso en marcha que continuará
hasta que el último vestigio de segregación
y racismo haya sido eliminado.
En 1963 no esperábamos que Estados Unidos pudiera
cambiar. Mi opinión ahora es muy diferente. Todo el
mundo quiere venir a nuestra nación de inmigrantes.
Desde Argelia, Mongolia y Zimbabwe, la gente quiere visitar
o vivir en los Estados Unidos. Pero, ¿por qué
llegan ellos a los Estados Unidos? A pesar de todos nuestros
problemas, Estados Unidos es todavía el país
más admirable del mundo. Es grande, libre, abierto,
lleno de amor, fuerte y magnífico en su capacidad de
aceptar cambios y diferencias.
Aun no hemos llegado a la tierra prometida, pero el país
está firmemente en el sendero para lograr el sueño
del Dr. King.
La lucha ahora es por las almas y los corazones de los americanos.
Necesitamos continuar reforzando las esperanzas de nuestros
antepasados. Si continuamos en nuestro camino, estoy seguro
que algún día llegaremos a la tierra prometida.
Mientras tanto, no podemos olvidar que ¡La Lucha Continua!
Gracias por su atención.
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