United States of America
Boletín Oficial
Discurso del Señor John Jones,
Cónsul General de los Estados Unidos de América en Honduras

TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD NORTEAMERICANA
A PARTIR DEL SUEÑO DEL DR. MARTIN LUTHER KING, JR.

Programa en Conmemoración del 40 Aniversario de la Marcha sobre Washington en Apoyo al Movimiento para los Derechos Civiles
(28 de agosto 1963 - 2003)

En primer lugar, les agradezco su invitación a este importante evento.

Para mí es un gran placer estar esta noche con ustedes y compartir mis opiniones sobre el sueño del Dr. Martín Luther King, Jr. para la transformación la sociedad norteamericana. También quisiera examinar la realidad actual de los Afro-Americanos después de 40 años de este famoso discurso.

Hoy en día, los Estados Unidos de América es un país muy diferente al que teníamos en 1963, cuando el Dr. King pronunció su celebre discurso frente al Monumento Lincoln en Washington, DC. En 1963, la segregación era la ley en muchos estados en el Sur del país, y las minorías luchaban para disfrutar de los derechos garantizados en nuestra Constitución a todos los ciudadanos americanos. En aquellos días, había solamente un miembro de la raza negra en el Congreso Nacional, el diputado Adam Clayton Powell de Nueva York.

Recordemos también que en esa época, un 20% de la población no disfrutaba de sus derechos sociales y políticos fundamentales, como el derecho a votar o a la protección contra la discriminación racial en aspectos tan básicos e importantes de nuestras vidas como el derecho al trabajo o al acceso a una educación de calidad. Parecía que en Estados Unidos existían dos países: uno para los blancos y el otro para las minorías.

 

Personalmente, recuerdo que en esa época era estudiante de primer año en la Universidad de Howard en Washington, DC, y ese día me dieron el día libre de mis labores en la práctica de fútbol para asistir a esta marcha. Sentado a la sombra de un árbol al lado del Reflecting Pool en el Washington Mall, fui una de las casi 250,000 personas que nos reunimos en ese lugar. Escuche varios discursos, pero el discurso del Dr. King, un hombre bien conocido por nosotros, fue magnífico e impresionante.

Repitiendo el tema de su sueño, el Dr. King captura la imaginación de la multitud allí presente y usando su habilidad como pastor bautista expresó: "He tenido un sueño: un sueño en el cual la nación se levantará y vivirá la verdadera intención de su credo. Guardaremos esta verdad en que todos los hombres hemos sido creados iguales".

Continuando el relato, el Dr. King dijo que en su sueño sus cuatro niños pequeños podían vivir en una nación donde ellos no serian juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su carácter.

Después de este discurso, "YO TENGO UN SUEÑO", el Dr. King se convirtió en el símbolo del Movimiento de los Derechos Civiles con su programa pacifista y de no-violencia. Al año siguiente, en 1964, recibió el Premio Nóbel de la Paz, llegando a ser el personaje más joven que recibía semejante honor, con 35 años de edad. Al mismo tiempo, la Marcha captó la atención del mundo hacia los problemas de discriminación racial en los Estados Unidos de América. Este fue un tema de mucha preocupación para los Estados Unidos, que en ese momento era el país más desarrollado del mundo y se consideraba líder del mundo libre.

Han ocurrido muchas cosas desde la Marcha sobre Washington que han hecho cambiar a los Estados Unidos. Se han dado muchos cambios en todos los aspectos de la sociedad estadounidense desde ese día de agosto de 1963. Por ejemplo, en el campo político, en lugar de tener un solo miembro de la raza de color en el Congreso, ahora tenemos 39. Hemos tenido alcaldes de la raza de color en Nueva York, Los Angeles, Denver, Nueva Orleans, Filadelfia y San Francisco, así como en Atlanta, Georgia; Birmingham y Selma, Alabama; Jackson y Mount Bayou, Mississippi; y Pine Bluff, Arkansas. Ahora tenemos congresistas negros en todos los estados que fueron segregados durante la época del Dr. King. Los negros, los hispanos y las mujeres son ahora actores importantes en los diferentes sectores de la vida pública en Estados Unidos.

A nivel nacional, tenemos un Secretario de Estado de la raza de color. En el campo militar, hemos tenido un jefe del Estado Mayor y muchos generales. También hemos tenido varios miembros del gabinete presidencial desde John F. Kennedy hasta George W. Bush, y hasta algunos astronautas.

Lo más importante que nos hace recordar la vida del Dr. King es que él fue el símbolo de la lucha por los Derechos Civiles, y nuestro Moisés del Siglo XX. En su último discurso el 3 de abril 1968 en la iglesia Mason Temple en Memphis, Tennessee, él profetizó que el Señor le había permitido llegar a la cúspide de la montaña. Y dijo: "He visto la tierra prometida. Quizás yo no llegue allí con ustedes pero puedo decirles que ustedes si van a llegar. Soy muy feliz esta noche y no tengo ninguna preocupación pues mis ojos han visto la llegada de la Gloria del Señor." Estas palabras son muy significativas, porque al día siguiente el Dr. King fue asesinado.

Pero con su muerte no llegó el final del movimiento de los derechos civiles. Fue solamente uno de los eventos importantes en una lucha que comenzó casi trescientos años antes de su muerte.

La historia de las reformas en Estados Unidos ha consistido en una lucha en todos los frentes para asegurar que todos podamos ejercer nuestros derechos. Mientras estamos celebrando el 40 aniversario de la Marcha sobre Washington, debemos entender que la lucha no comenzó con la Marcha en Washington, tampoco comenzó con Martín Luther King, Jr. Ella inició cuando el primer esclavo de cualquier color, raza o sexo llegó a Estados Unidos, y resistió y rechazó las cadenas de la esclavitud.

La historia de Estados Unidos está llena de movimientos de resistencia, revoluciones y actos de rebelión por parte de los esclavos. Hay muchos autores y escritores que por años han tratado de proyectar una imagen feliz de la esclavitud, donde los esclavos estaban contentos felices trabajando en los campos, y en donde los dueños y los traficantes de esclavos vivían en una mundo de paz y entendimiento.

Amigos míos, nadie acepta las cadenas de la esclavitud sin luchar. Ese también fue el caso en los Estados Unidos. Existieron personas como Gabriel Prosser, Denmark Vesey, Nat Turner y Harriet Tubman entre otros, que son reconocidos en la historia negra como líderes de revoluciones contra la esclavitud. Por ejemplo, Harriet Tubman fue una mujer negra que nació en Maryland en 1820 y que escapó de la esclavitud en 1849. Después de eso, regresó diecinueve veces para ayudar a cientos de personas a escapar al Norte. Durante la guerra civil, fue espía para el gobierno. Por todo esto, ella ha sido reconocida como la Moisés del siglo XVIII. Miles de personas de color perdieron la vida en la lucha por los derechos humanos y civiles. También muchos otros fueron linchados para hacer desistir del movimiento. Se ha calculado que unos 100,000 negros fueron linchados en Estados Unidos entre 1864 y 1965.

El asesinato del Dr. King, comparado con la pérdida de vidas en la lucha por los derechos humanos y civiles, es inconsecuente. No quiero decir que una vida vale más que la de otros, pero debemos entender que la transformación de la sociedad estadounidense es un proceso lento y desorganizado, que muchas veces ha pasado de una crisis a otra.

Sí, hemos progresado mucho y se han dado muchos cambios en diversos sectores de la sociedad. Hoy en día la discriminación en los servicios públicos es ilegal. Aquellos letreros que se ponían sobre las fuentes de agua, en las puertas de los baños y frente a restaurantes diciendo "Negros" y "Blancos" ya no existen.

Ahora, los negros pueden conseguir una habitación en los mejores hoteles en Washington, Atlanta, Miami y Nueva Orleans. Tenemos entrenadores de color en los equipos profesionales de béisbol, fútbol y basketball. Tenemos a las hermanas Williams, quienes dominan el mundo del tenis femenino. Tenemos a Tiger Woods, quien es el mejor jugador de golf en el mundo. Todas las universidades en los estados del sur están integradas. Personas de color tienen sus propios programas en televisión. Hay jueces de color en los juzgados de casi todos los estados. Hay profesores de color en las facultades de casi todas las universidades. Hemos tenido un gobernador de color en Virginia. Hemos tenido dos personas de color y un indígena americano en el Senado.

Sin embargo, algunos de estos cambios han sido solo cosméticos. En muchos casos, nuestra mentalidad, nuestros cuerpos y almas no han cambiado mucho. Todavía existen personas que predican el odio y la discriminación racial en los Estados Unidos. Hay grupos tratando de revivir los días de segregación. Hay grupos que predican una discriminación a la inversa, explicando que las minorías han logrado mucho progreso. Existen todavía grupos que propugnan la superioridad de una raza o religión, como los Skin Heads o Cabezas Rapadas, los neo-nazis, los hermanos arayan, y todavía existe el más odioso de todos ellos, el Ku Klux Klan.

Sin embargo, yo creo con toda mi alma y todo mi corazón que podemos superar estos pequeños obstáculos de la misma manera que lo hicieron nuestros antepasados.

Siendo todavía un joven que crecía en el estado de Virginia en los años cincuenta, tuve muchas experiencias viviendo en un mundo segregado. Aprendí sobre la esclavitud y la segregación por parte de mis abuelos y otros parientes quienes vivieron en esos tiempos. Ellos sufrieron mucho para poder mejorar el futuro para las generaciones venideras. Ellos sobrevivieron por su gran fe en Dios y la esperanza de que su sufrimiento mejoraría las cosas para todos. Yo también participe en marchas y protestas y fui golpeado por racistas. Estos recuerdos se quedaran conmigo para siempre.

Pero nuestro héroe, el Dr. King, también nos enseñó a tener fe y esperanza. Tenemos la libertad de protestar y quejarnos por las injusticias. Tenemos un sistema de justicia abierto y transparente que podemos utilizar para exponer nuestras opiniones. Hemos aprendido a respetar los derechos de los demás, y a estar en desacuerdo con otros, sin condenarlos por pensar diferente o tener una apariencia diferente.

Estados Unidos es un gran país. Es el líder del mundo libre. Somos una nación de inmigrantes que tiene la capacidad de aceptar cambios y no castigar a aquellos que demandan cambios. La transformación de la sociedad norteamericana es un proceso en marcha que continuará hasta que el último vestigio de segregación y racismo haya sido eliminado.

En 1963 no esperábamos que Estados Unidos pudiera cambiar. Mi opinión ahora es muy diferente. Todo el mundo quiere venir a nuestra nación de inmigrantes. Desde Argelia, Mongolia y Zimbabwe, la gente quiere visitar o vivir en los Estados Unidos. Pero, ¿por qué llegan ellos a los Estados Unidos? A pesar de todos nuestros problemas, Estados Unidos es todavía el país más admirable del mundo. Es grande, libre, abierto, lleno de amor, fuerte y magnífico en su capacidad de aceptar cambios y diferencias.

Aun no hemos llegado a la tierra prometida, pero el país está firmemente en el sendero para lograr el sueño del Dr. King.

La lucha ahora es por las almas y los corazones de los americanos. Necesitamos continuar reforzando las esperanzas de nuestros antepasados. Si continuamos en nuestro camino, estoy seguro que algún día llegaremos a la tierra prometida.

Mientras tanto, no podemos olvidar que ¡La Lucha Continua!

Gracias por su atención.